ABRIL

Que te abres

y te asombras

y te meces

y me nombras»

Hubo,

un perfecto instante

uno de abarcar el mundo

con la paciencia bravía.

 

Existió,

un segundo de promesa

para reconocer las distancias

pero no aceptarlas.

 

Se ha impuesto

la diáspora del viento

para refrescar las ganas.

 

Ahora estas,

Abril,

abriendo fronteras

para saberme tuyo.

 

Ya estás,

sujeta a mi

en el índice mismo

de toda la alabanza.

 

Muy cerca al centro

donde se aviva el magma

que enoblece nuestros pactos.

 

Allí te llevo,

Abril

con la inocente excusa

de saberme de tus sueños.

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