LONG ISLAND

Me he dado cuenta de que estar con los que uno quiere es suficiente

Walt Whitman
 
I
 
Siempre llega el impulso
de sentir tus versos
en cada rincón de esta isla.
 
Tu linaje incierto,
tu infancia con nombres
de los héroes benditos
todos en la mesa
vagamente llena.
 
He llegado al corazón del mundo,
como una vez lo hicieran tus promesas.
 
He paseado mi altivez
vestido de arrogancia,
andando mis pasos
con cadencia de orgullo.
 
He imitado la elegancia
de los escritos malditos
mientras las calles ignoran
el afán de mi poesía.
 
Busqué los cantos
sobre algún altar
y me encontré las palabras
del arte y de la dicha.
 
Solo mi carácter
de incierta soledad
y buenas formas,
se funde a la corriente
del afán de las almas.
 
Las calles llenas,
todo en abundancia
pero nada en apariencia.
 
Todo en respeto
a cualquier indicio
de inspiración y frescura…
Todo en ritmo.
 
II
Yo también soy ese,
el descriptor del aliento
que comparte las calles
y llena los pulmones.
 
Porque acepté ser invitado
a morar la esencia
del poema mayor
¡Yo soy del Norte!
 
Celebro tu corazón
tan cerca al mio
y le canto sin duda
a los muros del tiempo.
 
Puedo describirme en ti
describirme en los otros,
todos los que andamos
seremos monograma.
 
Ya ha pasado la demencia
ya los honores se resignan.
 
Estas son las mismas aves
bebiendo del canal que nos delata.
 
Soy el que no eres
porque mi andar es parco.
 
Me alejo sin temor
del desafío y el curso
la corriente no me lleva
y aun me quedo.
 
III

De tus campos
mis calles sin luz
mis casas sorprendentes
y mis edificios.
 
De tus adoquines fétidos
mi asfalto de fluidez
marcando el devenir
de todos los sueños.
 
De tus hierbas
la melancólica espera
tan profunda y sola
como la del laberinto.
 
Soy el que no eres
pues ignoro las formas
de los gobiernos del segundo.
 
Huyo con firmeza
de los sellos que proclaman
la sentencia de lo humano.
 
Me he quedado
en el alma del mundo
en el riñón del mundo
como lo harán mis redenciones.
 
Mi legado
la raíz de mi pasado
y todos quienes me liberan.
 
Mi mesa esta rodeada
de los nombres de los héroes
y su sangre llena el vaso.
 
Así se va,
el deseo de borrar tus lineas
… Y se caen los puentes.
 
Mucho he heredado
de las mentes que me aferran
a tus avenidas conclusas,
son las mismas que anduviste
las mismas que andarán los futuros.
 
Acerquémonos pues
¡ahora es tarde!
forjemos la impronta
de todas las promesas.
 
Salvemos el canto
el tuyo y nuestro.
 
Que la historia nos ponga
la paz en evidencia.

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