DESTINO

Cuando llegues por fin
al momento de alabanza,
será tu alma la defensa
y la perfecta coartada.

 

El día del juicio
no habrá intersecciones
ni clemencia.

 

Solo tu,
en desnudez perfecta
-ni siquiera el cuerpo –
aferrándote al instante de gloria.

 

Podrás explicar
tardanza,  cicatrices,
arrullos y promesas…
maldiciones.

 

Te aplacará el veredicto
cuando te condenen a volver,
y retomar el destino
de legar el ser entero.

 

Cometerás sin falta
los mismos poemas,
las mismas pretensiones.

 

Amarás
te odiarán,
y versarán tu nombre
en los corrillos de locura.

 

Al final,
otro juicio
otra condena
y el sin fin de la existencia
del mester de poesía.

 

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