ÍTACA

Solo un camino,
el sendero inconcluso
al que me entrego.
 
Un paso de cordura
libre de enemigos,
liviano al fin de desaciertos.
 
Me llama el buen refugio
la promesa del fuego
dándole calor a todos los recuerdos.
 
Me espera la paz,
el tapiz trenzado por mis días de exilio.
 
Estarás ahí,
presiento el verbo
gestándose en tus sueños.
 
Estaré allí,
guardián al fin del tiempo
y garante de sonrisas.
 
Tierra firme tus ojos
hogar esperado tu sonrisa.
 
Quemaré así mis naves
el viaje concluye
cuando acabas
con tu voz en monosílabolo
la diáspora impuesta
por mis tristes desaciertos.

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