VANNA

Manhattan, primavera 2014

 
Te descubrí,
terminado el sabbath
saliste a recrear tus ojos
leyendo poemas en francés.
 
Todo el desierto en un soslayo,
todo mi universo en un suspiro.
 
Sentados en el banco,
oía tus pensamientos
y mirabas de reojo mis escritos.
 
Mis versos imitando a Tzara
y toda la verdad
sinfonía de tus labios susurrando a Vigée
«Et la nuit, oú vont-elles,
les vives hirondelles ?”
 
Me miraste y supe entonces
el Cantar de los Cantares.
 
Me descubriste,
gentil y profano…
ajeno a tus tiempos y a tus odas.
 
Y ahí, en medio de un silencio eterno
dibujamos en el aire una sonrisa,
(Algo viste en mis ojos de misterio)
 
Caminamos por el parque, paralelos
el silencio se hizo canto con tus labios
el silencio se hizo brisa con tus pasos.
 
Señalando el cielo con un guiño
me seguiste al sol sin previo aviso.
 
Sonrisa de nuevo y otros versos
mientras los dedos rozaban la poesía.
 
Y trocamos las manos, suave rito
e hicimos un Magen con nuestros dedos…
temblamos un segundo
hasta que calmaste mis latidos
con un suspiro que aún recuerdo…
“just Vanna” dijiste en buen inglés
Enrique, señalé en mal Ladino .
 
Te fuiste al sur por Broadway
yo me quedé esperando tu partida,
te vi alejarte, danzante y bella
como despidiéndome
con todo el misticismo.
 
Y así, anónimos y eternos
prometimos al cielo
un encuentro
que no fuera de espejismos.

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