UCRONÍA

He conocido el momento
de los tristes desembarcos.
 
Las naves llenas de dolor
se aprisionan en el puerto
y las almas en fuga descienden
a un ahora que sabe a sal
a nostalgia y a tiempo ya perdido.
 
El Magén, las raídas telas
mi débil voz y todo el desconcierto.
 
Nos recibe un nuevo acento,
los murmullos de un continente
que tiende todo de verdor
pero nada de tibieza.
 
Sin memoria y sin nombre
recibo otra vida olvidando el pasado
y aceptando lo inmenso del destierro.
 
Estoy harto de soledad
y a la altura de mi década
me aferro al resplandor
de los nuevos versos.
 
He conocido el momento
en que una puerta se cierra
dejándome en lo inmenso
de toda la esperanza.

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