LEVEDAD IX

Cada mirada,
el instante de percibirse
en mutuos deseos.
 
Cada aviso,
señales expresadas
entre historias y sonrisas.
 
Tu presencia tranquila
mi mutismo perfecto
y las auras tímidas en el cortejo.
 
Si,
las pausas dieron viento
a la fuerza de un tango.
 
Mientras los presagios se asoman
desde los rincones del pulso.
 
Si,
Hoy decido el verso y el rumbo.
 
Un poema al buen destino
para que tu boca cante
las sonrisas que elevan.
 
Y tomes de la mano
el señuelo de mi aliento.

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