FAVORITOS

Las marcas simples
tradición de mi pasado;
los pantalones rotos,
las botas de siempre,
las camisas negras
y mi cabeza limpia
de despeinados sueños.
 
Unas gafas de sol
que sirven para ver la luna,
y unos ojos ausentes
que le dan luz a todos los versos.
 
La insistente lectura
de los libros perdidos
en los anaqueles viejos
y en cajas de Pandora
enterradas al olvido.
 
La letra veintitrés,
inicial de mis palabras buenas
y de la magia que encierra el buen exilio.
 
El tres, el cinco, el ocho
(los arcanos eternos)
la kabbalah de los misterios propios
y la herencia del desierto.
 
Lo profundo y lo sutil
las razones de mi mente abierta
y de mi alma en otros mundos.
 
Mis Aes, mi sangre y mis demonios
mi ángel guardián y mis amigos.
 
La simple ensoñación,
las canciones tristes
y las rebeldías conservadas en solera.
 
Un ginebra en el camino
y dos sorbos de nostalgia
en las noches de vacío y viento.
 
Y por fin,
el lugar donde habito,
refugio de mis logros
de mis penas y mis triunfos frescos.
 
Cada trofeo en mi memoria
y cada palabra en mis pupilas.
 
En un inventario eterno
que ruega por tus labios
regalando a mi memoria
tan solo una sonrisa.

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