CAFÉ CON ELENA

La conocí un día de poemas,
yo leía en voz alta
ella tomaba apuntes con sus ojos.
 
Viajaba tarde a la luna
y caminamos lento,
sus palabras sonaban como brisa
mientras sonreían mis versos.
 
Un café, oscuro y denso
y la dulzura de historias ciertas,
faltaban segundos
y sobraban ganas de volar adentro.
 
Elena, ojos de diáspora
sonrisa traída del desierto,
labios sin prisa
y toda la fuerza de lo que es sincero.
 
Otro café y ya éramos destino,
fortuito encuentro y amamos el destierro,
Elena acariciaba mi soledad
y yo cuidaba con mis manos la dulzura de su aliento.
 
Mudos y distantes
magén en pecho
ojos elocuentes
y los cuerpos queriendo más secretos.
 
Elena me invita a fluir
y me sumerjo en sus historias
mientras preparamos la danza
que ensayamos desde siempre
para equilibrar por fin al universo.

2 comentarios sobre “CAFÉ CON ELENA

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