SIETE

Y fue un trece de julio
llegando de un periplo
al que me llevara las dudas
que a mi alma cegaran.
 
Dejé los miedos parcos
y me enfrenté al delirio
encontré la claridad,
recuperé el impulso.
 
Y fue un trece de julio
tus ojos tan abiertos
ventanas de universos
por siempre prometidos.
 
Guardamos un silencio
hasta que sonó el himno
de las almas gemelas
y del amor eterno.
 
Tomé tus manos suaves
y en un susurro intenso
te juré mi lealtad
y eterna compañía.
 
Y fue un trece de julio
aceptamos el pacto
e iniciamos el rumbo
que nos lleva a lo pleno.
 
Amor predestinado
y la certeza intacta
de sabernos unidos
por los lazos eternos.
 

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