UNA TORMENTA

Llega la tormenta
y se estremece el mar
cuando la luna alza las aguas
y revuelve la marea a su antojo.

La tierra se deja a gravitantes besos
y siente el despeinar de sus caricias.

El cielo retumba imponente
y se alza la noche amenazante y fría.

Mientras tanto
sentimos el pavor heredado
y renunciamos al placer
de vivir la fuerza de los vientos.

Un rayo de luz
que ilumina el ritmo del mundo
y puede encender la chispa de lo eterno.

Fotografía: Angel García del Castillo

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