AUTORETRATO

Vale la pena detenerme
y fijarme un momento en mis pasos
tal vez, deleitarme en mi reflejo.
 
Reconozco un dejo de cordura
y todo un horizonte reinante
en los desiertos que gobiernan mi pasado.
 
Descubro los recodos de mi mente
y puedo oír el eco de mi pensamientos,
un coro de sueños y de buenas pretensiones.
 
Me detengo en mis ojos
y encuentro el anclaje de toda una sonrisa
mientras el tiempo se devela tras mi llanto.
 
Hoy y ahora
vale la pena detenerme y ser juez de mi memoria
en el tiempo justo de amnistías y perdones.
 
Reconozco mis fronteras
y alabo mis temores
mientras vuelan alto las imágenes del triunfo.
 
Ahora soy de calma,
de aguas profundas y cauce amplio.
 
Ahora soy de transcurrir avasallando
con la cadencia de todos mis poemas
y el ímpetu de los versos buenos.
 
Me detengo también en mis labios
y pronuncio mi nombre con acento de montaña…
cada sílaba reclama un triunfo
y consagra mi apellido en los altares del bosque.
 
Ahora, justo ahora
sé muy bien los bemoles y las pausas
entonces asiento a mi presente
y decido continuar por el camino.
 
Vale la pena detenerme
solamente para ajustar la ruta
y seguir descubriendo sin afán el laberinto.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: