TANGO DE UNA NOCHE DE VERANO

Ya viene el recuerdo,
de una noche tibia
cuando las estrellas
guiñaban al sol.
 
Un ave danzante,
noctívaga, oscura
surca por la niebla
buscando el candor.
 
En el mismo claro
donde las estrellas
danzan en rituales
con canción de amor.
 
El ave sin celo
se impone en la noche
y lava las sombras
con luz de color.
 
Mientras las estrellas
se elevan tranquilas
luciérnagas puras
que el verano alzó.
 
Los arboles danzan
en ronda hacia el claro
y esperan que el viento
les ceda el honor.
 
Y el sol que se asoma
declara que el día
premiará a aquel ave
que la noche honró.

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