TODOS MIS MUERTOS

Madre murió solo un instante
cuando el sol bañó por primera vez mis ojos,
Madre renació, le pedí que me dejara acompañarla.

La abuela fue la primera alma,
mi aprendizaje para entender el ritmo
de los ires y venires del mundo.

Luego viajaron los cercanos al ancestro converso,
hombres y mujeres que la edad les dio la venia
y emprendieron una a uno aquel retorno.

Aquellos del siglo tenso
de apellido altivo y estatura serena
dejaron un mensaje de sencillez, razón, humor y ternura.
 
Pasaron los años y sentía el flujo
de las almas que viajaban sin censura
cambios, ciclos, circulares vueltas y destinos.
 
Una Margarita deshojada
para convertirse en caricia del viento
y estar latente en cada suspiro.
 
Los cercanos al patriarca
y los amigos de la madre buena,
partieron con sonrisas
y determinación de haber cumplido el pacto.
 
También un angel estuvo,
no la vi aquí pero la siento
no la oi sonreír pero alegra el día.
 
Estuvo doce años y regresó
después de haber cumplido
todas las existencias.
 
Morir no es irse, es volver.
nacer es partir para experimentar el pulso
y poner a prueba las lecciones del tiempo.
 
Madre murió un instante
cuando el sol bañó por primera vez mis ojos,
ese día comprendí que soy eterno.

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