TRILOGÍA DEL YO

CAMELLO

Supe de versos parcos
y de amaneceres deleitándome del frío.
 
Supe de necedad y de angustias
y me obligaba a dejarme ser cumpliendo el rito.
 
No había deseos
no había impulso
solamente el porvenir dictando el recorrido.
 
Supe de mandatos,
obediencia ciega y en mutismo.
 
Andando con las cargas que me impuse
cumpliendo cada orden del destino.
 
Supe del dolor de las cadenas
que yo mismo aceptaba en el silencio
que imponían los días del encierro.
 
Y supe también de luces buenas
que indicaban el fin de la comedia
y se abrían para darme redenciones.
 
Supe de mi necedad
y de aguardar el instante
en que todas las penas
quedaran relegadas al olvido.

 

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