CARTAS A UN VIEJO POETA carta 4

Edimburgo, verano del 2003
 
Me alejo de la Anglia y siento el viento del norte, miro al oriente para indagarle al horizonte de tus pasos perdidos De nuevo el recuerdo de tus cartas mientras las gaitas mendigan un poco de bondad a los paseantes.
 
Las palabras de mis instantes tienen la urgencia de grabarse en la nueva Moleskine que pretende ser parte de la historia de mis versos pero que estaba esquiva a recibirlos. Paso por una vitrina y descubro con júbilo a «Los Sonetos a Orfeo» logré desprenderme del afán y me senté en la colina a develar los versos mientras sentía la plenitud de leerlo de nuevo.
 
Fue un viaje corto a las Tierras Altas, pero suficiente para llevarme un poco del pulso del espíritu del agua de vida. Llené mi éter de la fuerza del norte y transforme mi esencia con la energía de las fuentes eternas. Con este ritual y tus palabras que llegaron causales, encontré la sonrisa del tempo del poema nuevo. De nuevo a escribir y a describir con los textos cada noción del pulso del mundo.
 
Iré a la Isla Verde a visitar otros caminos
espero otro encuentro para dedicarle unas lineas tranquilas a la memoria de tus eternos versos.

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