DECÁLOGO DEL VIENTO (CINCO)

Hubo un día de huracán sin pausa
las ideas volaron con todo el desenfreno,
los versos fueron lanzados al borde del sinsentido
y las palabras claras perdieron el olor de la certeza.
 
Hubo una noche y fue de angustia
el viento se lanzaba contra los sueños
y afanaba sin pudor los deseos de la noche
mientras el hombre de arena era cruelmente destruido.
 
Y nunca hubo calma en el mundo de los verbos
y las letras se enredaron en ciclones sin tiempo
los colores se mezclaron, el absurdo renacía y las palabras.
 
Y Dadá, el poema y el delirio
canto, viento quinto aliento y de nuevo el siglo del pacto.
 
Y huracán y viento, brisa demente y alegría
llenando de sentido el caos mientras rio viendo los desastres del tiempo.

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