BODEGÓN

La mesa vestida,
servido el pan y las viandas frescas
la espiga adorna la bondad
y en acción de gracias el agua bendice.
 
Un mantel, la luz por la ventana
y los tenues vizos del cristal
refractando la emoción de la abundancia.
 
Silencio,
el mutismo del inanimado instante
a la espera del caos del convite.
 
Todo en inercia
mientras se siente solo el deseo
de la libación sagrada en sobriedad y vida.
 
Todo en gratidud
y la canción sublime
renueva la casa con la prosperidad tranquila.
 
La mesa servida
congregando un pacto de virtud
del amor de las almas prometidas.

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