SINTIENDO

Andaban mis llantos
buscando el olvido
andaban mis miedos
gobernando cada día.
 
Huían mis versos
de saberse conquistados
y renunciaba entonces
a toda la cordura.
 
Más llegaste,
corazón de punto y fuga
con el alma sanando
y la esperanza débil mas profunda.
 
Llegaste a mi entrega
a la rendición de mis suspiros
y se congregaron las caricias
recubriendo tu piel de amaneceres.
 
Promesa de junio
que agosto prefiriera
y los días revelaran
miedos y delirios.
 
Llegaste a mis templos
y aqui, en el borde mismo del pacto
renuevo mi corazón y un grito
para abarcarte y redimirte del viento.
 
Y me alzo sintiendo
que tenemos el triunfo
mucho antes de todos los silencios.

SOLEDAD DE ABRIL

Llega el viento,
trae el frío del destierro
y la soledad de todas las mañanas.
  
Abril se abre en primavera,
cae la lluvia mientras el hogar se opaca.
   
Soledad del mes desierto,
todos van al festival
y mis versos se resguardan.
   
Los demás van hacia el ritmo
mientras guardo pensamientos
en el fondo de todos mis desvelos.
 
Abril bautiza el campo
donde se refugian mis sueños
y en eclosión de nostalgias
florece una poesía.
  
Un refugio interno
un resguardarse del todo
para parecerme a mis suspiros.
  
Soledad de Abril
que se alarga hasta el borde mismo
del tiempo de las redenciones.

HIJA

Se han hecho estrellas
el atisbo y tu risa
en amalgama de plenitud
tu danza etérea eleva mis días.

Gravitas aun en mi,
en mi ser y en mi conciencia,
eres luz, paz, canto y brisa
y la intención de todo mi alfabeto.

Llegas al número del tiempo
a la marca del cambio y del sigilo
donde tus sueños florecen hacia el campo
donde todas las promesas se cumplen.

Se ha hecho arco iris tu sonrisa
y alas de mariposa tus dedos finos,
mientras pienso en ti en cada respiro
y mis años se agolpan para acompañar tus pasos.

Hija,
Soy de todos tus aciertos
y también de los tropiezos soy…
quien acompaña atardeceres
juntando historias que alegran tus noches
y esperando por la risa que anima la mañana.

Eres la pureza del día
en el que el universo invita
a alabar la plenitud de los paisajes.

Te entrego todos mis versos
y cada momento que constelo,
para que un día, tal vez, ya lejos
recuerdes que he estado… y estaré
para siempre en las pupilas de tu alma.

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