MAGDALENA

Porque tú eres la espuma de ese río que nace en tus llanuras de verano y muere en mis crepúsculos de frío. Laura Victoria

…y en tus elocuentes curvas
he dejado mis poemas sinceros,
versos de amor y cantos de erotismo.

Recodos de calma que el silencio inunda
orillas de emoción, playas de placer aún escondido.

De tus afluentes celo las caricias,
el danzar del viento sobre tu piel de agua
y los torrentes en el salto que impide mis suspiros.

Rio grande, esbelta y mía,
renazco nuevamente bajo el calor de tus senderos,
las calles empedradas que llevan a tu cuerpo
son el camino a la gloria de tu altura.

Puente soy también, atravesando tus orillas
conectando la intención del elemento
y sirviendo de pasaje para el tiempo de los pactos nuevos.

Hermosa y alegre, solitaria y siempre altiva
¡Oh Magadalena! invítame a vivir de tus eternos besos.

Y cuando sea el tiempo,
que mi cuerpo inerte alimente el tuyo eterno
y que me lleves abrazado al mar donde descansen mis sueños.

Mi alma quedará, para siempre aquí en tus campos
y seré el fantasma que acompañe las historias
y se harán poemas románticos narrando nuestros sueños.

La calle de las trampas será testigo
de las promesas ciertas, oh rio grande
Río de la Magdalena.

UN NOMBRE MÁS

Tzapopan-Jalisco, noche de primavera

 

Tu nombre huele a rosas
cuando en la distancia busco el rastro del poema.
 
Tu nombre de herencia sublime
abraza los recuerdos
y sana la melancolía.
 
Belleza en soledad
canto en sintonía
y el destino bifurcado
que ahora busca solo los encuentros.
 
Tormentas, llanto si,
tal vez un desacierto.
 
Un viaje prometido
me deja al vilo del silencio.
 
Tu voz que invita al tacto
y mis manos que acarician tus recuerdos
mientras los Jardines del Valle
nos acogen sinceros y expectantes al reencuentro.
 
Hemos prometido un abrazo, si,
pero el pacto nos deja sin aliento.
 
Tu nombre se siente en el alma
con la fuerza suficiente
para atrapar por fin, ¡Oh alegría!
atrapar por fin la esencia de mis versos.

CAFÉ CON ELENA

La conocí un día de poemas,
yo leía en voz alta
ella tomaba apuntes con sus ojos.
 
Viajaba tarde a la luna
y caminamos lento,
sus palabras sonaban como brisa
mientras sonreían mis versos.
 
Un café, oscuro y denso
y la dulzura de historias ciertas,
faltaban segundos
y sobraban ganas de volar adentro.
 
Elena, ojos de diáspora
sonrisa traída del desierto,
labios sin prisa
y toda la fuerza de lo que es sincero.
 
Otro café y ya éramos destino,
fortuito encuentro y amamos el destierro,
Elena acariciaba mi soledad
y yo cuidaba con mis manos la dulzura de su aliento.
 
Mudos y distantes
magén en pecho
ojos elocuentes
y los cuerpos queriendo más secretos.
 
Elena me invita a fluir
y me sumerjo en sus historias
mientras preparamos la danza
que ensayamos desde siempre
para equilibrar por fin al universo.

LAUREL VERDE

Los versos dispuestos
la mirada serena
y todo el poder en su voz de río.
 
Del color de lo más puro
voz, piel y los sentidos,
cantos del bosque de lluvia
que me llevan al llanto.
 
Ojos cerrados
sonrisa adornada
y la diastema perfecta
que derrite mis versos.
 
Mágica verdad
verde elemental que proteje el día.
 
Los poemas abiertos
y las hojas del verde laurel
trenzadas y dispuestas al ritmo.
 
Voz, piel y los sentidos
los ojos con brillo de sol
y todo el poder
de tu voz que encanta al universo.

DESPUÉS DEL VIENTO

Aún estando lejos amiga,
mis versos (que son tuyos)
siguen deseando que el viento
continúe dando paz y tardes frescas.
 
Hoy,
el día en que resplandeces
el día en que los recuerdos triunfan
y se acumulan flores en tus instantes buenos.
 
La piel radiante
porque el sol te besa,
los ojos intensos
porque el mar los baña
(le das el color a la esperanza)
 
Tu cuerpo en ritmo
danzando al destino
en cotidiana altura.
 
No sé de tus momentos
pero sé de tu dulzura
y de la locura traviesa
que deleita los días de apuro.
 
Así estamos, amiga…
intentando olvidos
y esforzándonos por un renacimiento.
 
Aquí estamos, Verónica
ausentes de palabras
y lejanos de promesas.
 
Pero es tu día
y es solo eso,
el perfecto abrazo
y la felicidad de tus pasos firmes.
 
Desde la montaña tuya
te envío mis poemas nuevos
y aquellos inspirados en tu risa.
 
Es tan solo eso, amiga
sin pretender un soslayo
escribo un poema al infinito.
 
Y abro nuestro vino
y lanzo mi brindis al norte de los versos.
 
Salud y gracias
por ser de magia,
eterna y prohibida.
 
Salud y hasta siempre…
desde la nostalgia de los días pasados
te enviamos un regalo
de risas y festejos.
 
Y después del viento…
la luna y el poeta aún esperan
el retorno de los suyos.

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