NECEDADES BUENAS

Me levanto antes que el Sol
para sentir el viento, que aún frio,
acaricia los años marcados en mis rastros de sonrisa.
 
Insisto en historias inciertas
porque niego la certeza y me hago símil;
soy tan alto como mis memorias
y tan pleno como el amor que llega sin permiso.
 
Persisto en mi intención de versos
en ser maese del Mar infinito
y del Cielo abierto y mío.
 
Felicidad, sonrisa y viento
amo mis segundos y respeto el día
mientras Madre Eterna
comparte la energía para cruzar el tiempo
conquistando la alegría del instante.
 
Me reflejo, radiante, en las vitrinas de camino
y reconozco mis rasgos de desierto y de montaña
para darle forma al acento con que canto y comparto mis versos.
 
El día es solo mío,
solo lo comparto con un beso en la distancia
un beso de los tantos que merece la sagrada rebeldía.
 
Soy hombre en soledad acompañada
soy calmo entre tanta algarabía,
soberano y buen señor de mi destino
recreando a voluntad el universo.
 
Un día dije ser Dios
un día bautizaba mi arrogancia con olvido,
hoy soy yo, el necio de poemas buenos
el amante de la mujer perfecta
caminante de la mano de la plena espera.
 
Terco y fresco
fuerte, abierto, libre y bueno.
 
Grabando en la Arquitectura Universal
la insistencia de mis pasos en el viento frio.
 
Siendo hombre como soy
andando en la diáspora del día
con la altivez del silencio ante lo injusto.
 
Al atarcecer
me guardo antes que el Sol
y preparo mi pulso para soñar que soy eterno.

UN POEMA URGENTE

Fué en Bogotá, un 20 de Mayo del 93.
 
Dejaba los 17 y en mi alma latían poemas
mientras mis versos danzaban
con sus rimas torpes y sus ritmos indecisos.
 
Escribía un “verso en espacio” y un “canto en bemol”
soñaba con vivir solamente de poesía
-ahora no puedo vivir sin ella-
 
Y ahora, pasada una treintena desde ese jueves de trova y mágia,
retomo con urgencia el espíritu del pacto
cuando prometí a mi nombre ser aquel de viento y brisa.
 
Franco Deluna, mi nombre para ocultarme del miedo que hasta ahora venzo.
 
Hombre libre, habitante de Selene
dueño de los pasos en la niebla
mientras los campos se descubren de rocío.
 
Hago un poema urgente
para rescatarme del olvido de mis pasos
y volver al rumbo de mis artes perdidos.
 
Siempre poeta,
oculto y negando mis giros y mis grietas
ensimismado y mentiroso cuando amor ensayaba.
 
Ahora, con verdad y amor tranquilo,
dejo que fluyan los versos
con la mirada antenta al infinito
y sin perder de vista mi aquí y mi ahora.
 
Paso ya 47,
no me importa lo que dicen o hacen las almas que circundo,
no me interesa redimirme ante los alguien
y tampoco ser el redentor de los nadie.
 
Soy yo, Hombre de casa grande y poderosa
hago reverencia a la arquitecta universal
y renuevo con vigor mi apostasía.
 
Creo en mis poemas
creo en mi Mar y en mi Cielo
y suelto al viento con certeza
el firme aletear de un ave peregrina.
 
Un poema urgente
y renazco para alegrar con versos
el resto del camino.

OYENDO A SILVIO (agosto 16)

Le quito el peso al olvido,
renuevo un compás que se repite en mi alma
y que quedó grabado desde el tiempo del llanto,
desde el tiempo de las angustias simples
cuando un solo verso definía mis verdades.
 
Porque no niego que danzaba al son cubano,
y que entre rebeldía y desapego
mi esperanza criticaba lo que yo desconocía.
 
Renuevo hoy mi gusto por el arpegio dulce
y por las letras que invitan al rumbo,
por las noches de hogar encendido (ya sin vino pero con susurros) y por la bocanada antigua en mis abiertos cantos.
 
Había enterrado la memoria de esas letras
pero pronto se despiertan los versos
y la estupenda rima en tiempo de trova y rebeldía.
 
Había olvidado los mensajes directos,
las frases dardo y alguna arenga
en el virtuoso puente de la canción profunda.
 
Hoy,
Justo en el día de mis cuarenta y siete madrugadas, en la hora de viento y el instante de triunfo,
dejo que las canciones llenen mi nostalgia
y que mi Mar y Cielo sientan la verdad de los recuerdos.
 
Susurro un coro;
se agrieta mi voz
se humedecen mis pupilas
tiemblan mis labios… y llega un beso.
 
Un beso, el único presente abierto y puro
un beso en la mañana de esperanza y frio.
 
Una mañana y oimos a Silvio
que nos trae al ahora
toda la verdad del tiempo ido
y toda la esperanza en un atisbo.
 
Le quito el peso al olvido
y toda mi vida se encapsula
y se hace eterna con la sal de tus gotas de rocío.

INSTANTANEAS SAN FELIPE

I
En las calles el arte es calle
y en las casas el arte es casa
en las almas es arte
y en mis poemas tu.
 
II
Una canción,
micrófono abierto y un poema
sonrisas, paseantes y vestigios de bohemia
mientras mi silencio se acomoda en el portillo.
 
III
Verso y paz
el frio gobierna
y las palabras se hacen ritmo
mientras el viento se queda entre mis pasos.

EN EL VIENTO HAY UNA SILLA

En el viento hay una silla
y me siento a reparar mis miedos,
descanso del impulso del mundo
me relajo en un instante de cordura.
 
En el viento hay una silla
que abraza en ergonómica tersura
mientras se acunan los sueños
y el alma susurra libre y tranquila.
 
Me entrego a la paciente espera
consciente de cada suspiro
mientras me adentro hacia el lugar de todos los versos.
 
Un canto piano
una caricia de paz
la mente tranquila
y el respirar sereno.
 
En el viento hay una silla
donde restauro a voluntad
la esperanza de mis pasos.

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